Presentación

LA DISCOTECA PINOCHIO (reportaje publicado por Javier Albo en Diario LA RIOJA el día 14 de noviembre)

Más que una discoteca, fue un templo del baile y, sobre todo, de la buena música. Al ‘Club Discotheque Pinochio’ (así es como se llamaba) le creció, ya no la nariz, sino la fama, porque hasta sus puertas llegaba gente de toda La Rioja, Burgos, Bilbao, Vitoria, Soria… Tantos que, muchos días, había que trincar la puerta. “Está lleno, no entran más”, se escuchó decir al portero muchas veces, pese a que era un local grande, distribuido en dos plantas, cuya oferta y decoración -encargada al entonces reconocido diseñador vitoriano José Antonio García, el mismo que decoró el casino y la discoteca Z-, parecían excesivos para un municipio de menos de 6.000 habitantes.

“Fue la primera gran discoteca de toda la zona, no había nada igual”, subraya José Antonio López Hueto, que la conoció bien ya que durante nueve años, entre 1971 y 1979, aproximadamente, se ocupó de pinchar la música, el principal distintivo del local. También de comprarla. “No tenía ningún límite presupuestario. En música no escatimaban un céntimo”, recuerda de la familia Vázquez, artífices de aquel local de vida intensísima aunque corta -alrededor de una década-, al que muchos calceatenses recuerdan con nostalgia.

En breve, van a poder refrescar la memoria. José Antonio acostumbra a colgar en su muro de Facebook algunas de las canciones que sonaron entre las paredes de aquella discoteca ubicada en la calceatense calle Alfonso Peña. Ha sido a raíz de algunos comentarios a las mismas, y, sobre todo, a la entusiasta respuesta de muchos convecinos, cuando ha empezado a urdir una idea a la que aún debe ponérsele fecha y tomar forma, pero que será realidad: organizar una velada con la música que se pinchaba entonces, quizá complementada con otros actos. Una suerte de ‘Revival Pinochio’.

Ganas hay. Material también. Su amigo, el difunto Emilio Moreno, ‘El Rolli’, maestro de muchos pinchadiscos entre los que se incluye, le regaló 33 cedés en los que recopiló buena parte de la música que sonó en la afamada discoteca. “El fue el que nos enseñó a todos a pinchar, y no hablo mecanicamente solo, sino, sobre todo, del gusto por la música. Sin él, no hubiéramos puesto la misma”, dice, y, al hilo de esta afirmación, le vienen a la memoria las palabras del propietario del local, Juan Vázquez. “Este chico de Madrid poco tiene que estudiar porque viene aquí y sabe más música que vosotros”, cuenta. Lo cierto es que la carrera del ‘Rolli’ se alargó bastante. El acto musical que se organice será en su homenaje.

José Antonio guarda, además, numerosos discos y ‘singles’ en vinilo de los que pinchó en la discoteca. Y, junto a ellos, infinidad de recuerdos y de anécdotas de la discoteca, que abría los sábados, domingos y festivos y, durante algún tiempo y a propuesta suya, también los jueves en verano. En la planta baja se bailaba de todo; en la de arriba, sólo música lenta. La transición de lo ‘movido’ al ‘agarrado’ se precedía, casi siempre, de una frase en la que el pinchadiscos ponía su voz más sensual y susurraba por el micrófono: “Ahora viene el ‘achucheision’”. Las luces se rebajaban hasta una penumbra, se encendía la bola de cristal del centro y empezaba a sonar, por ejemplo, ‘Adiós Linda Candy’. Las parejas se convertían en un solo bulto… A la inversa, unos toques de ‘flash’ les avisaba del inminente final de la música lenta y, por tanto, de que podían empezar a separarse.

El éxito de ‘Pinochio’ no llegó rápidamente, sino que se precedió de mucha insistencia empresarial hasta llegar a él. La discoteca se construyó en el antiguo ‘Salón Vázquez’, un local de paredes pintadas, fluorescentes, guirnaldas y bancos corridos, con una barra en una esquina y un sobreelevado en el que actuaban los músicos. Funcionaba bien, hasta que hizo acto de presencia en la localidad un pedazo de sala de fiestas llamada ‘El Gallo Blanco’, que le hizo mucha competencia. La familia Vázquez lo intentó con otra discoteca, pero no funcionó. Lejos de arredrarse apostaron por otra, de nombre ‘Pinochio’. Empezaba la leyenda de un local cuyo recuerdo aún perdura.

Tal fue su éxito que, en torno a sí se generó todo un ‘merchandising’ que incluía abridores, pegatinas, bolsas… Hasta postales había de la discoteca, a la que pusieron música personas como Salvador Pineda, Pedro Valeria, Javier Pérez o, entre otros muchos, Efrén Ruiz de la Cuesta, que ‘exportó’ la calidad sonora que allí nació a nuevas iniciativas empresariales como el ‘Studio 54’ o ‘Disco Fanny’.

La canción con la que se inauguró la discoteca fue una de Los Pekenikes titulada ‘El tiempo vuela’. Ciertamente. Si no, que se lo pregunten a aquellos jovencitos que llenaban las pistas.

Comentarios (10)

  1. Ignacio Martín

    Y es verdad, ya fue VUESTRA PREMONICION…. de que: EL TIEMPO VUELA… 😉

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  2. Alicia

    Allí empezó mi relación , lo que iba a ser una noche de disco se convirtió en , dame tu número de teléfono , las señas y después , cada fin de semana que venía nos pasábamos por la disco , nuestro primer beso con la canción ” Bella sin alma ” , sí que fueron buenos recuerdos .

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    1. admin (Publicaciones Autor)

      Hola Alicia, en la sección La música de Pinochio, he puesto esa preciosa canción que se pinchaba mucho en Pinochio, la versión que allí se pinchaba, la de Richard Cocciante

      Un saludo, nos vemos el 15f

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  3. Vanessa

    Qué buena iniciativa, espero que esté llena de éxito.
    Yo no conocí la sala porque nací justo un año después de su cierre así que debo ser “consecuencia” de aquellas juergas.
    Suerte y un saludo.

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  4. Carlos Tornos Zubizarreta

    Lopez Hueto,decís que estuvo pinchando hasta 1979. A mí me gustaría conocer el año de su cierre definitivo. Gracias.

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    1. admin (Publicaciones Autor)

      La discoteca se abrió el 10 de mayo de 1970 y se cerro el 10 de mayo de 1980

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  5. Salvador Ceniceros

    Yo la conocí teniendo seis o siete años, gracias a que mi padre trabajo de camarero y de portero durante varios de los años de apertura de la discoteca.

    No viví esa juerga, pero cada vez que iba por allí veía los vestigios de la misma.

    nostalgia ante todo.

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  6. Pedro Martínez

    Qué recuerdos y qué memorias…
    Lo pasamos bien, Aprendimos a bailar a ligar…Buena música y nuevo ambiente en el pueblo, la comarca, la provincia…
    Y que jóvenes eramos.
    También el final y las protestas de Sandokan, pero eso fue pasagero
    Saludos a todos
    Pedro

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  7. JULIO

    ¡Qué tiempos aquellos!. A muchos chicos y chicas de aquella época, hoy ya de sesentones para arriba, nos encantaría recordar en vivo aquellos momentos de ilusión. ¡Que ganas teníamos de que llegara el domingo! para ir directamente al “Pinocho” o bien tomar unos tragos y luego a pasar un rato allí, a escuchar la mejor música de la época y/o a tratar de ligar con alguna chavala que nos hacía tilín y no sabíamos si nos iba a corresponder. ¡cuantos besos robados! y ¡cuantas bofetadas ganadas!. ¡qué duras eran algunas de las chicas!

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  8. Viky

    Buenos dias , acabo de leer el enlace, y la verdad es que me han venido a la memoría, un montón de recuerdos que viví en esa discoteca.Os voy a comentar solo una anecdota, yo tenía 17 años y no podía entrar, pero aquél día había una elección de Mis Invierno, y yo entré con mis amigas, y me eligieron Dama de Honor,yo muy contenta, la banda me la puso Javier Clemente entonces jugador del Athetic de Bilbao (mi equipo de futbol).Bueno pues cuando llegué a mi casa, la bronca que me echó mi padre, por haber ido a la discoteca fue la leche. Mis amigas me apoyaban pero él erre que erre.
    Bueno, me ha parece muy bonita la idea de un memorial, porque el Pinochio ha sido
    historia de parte de la adolescencia y juventud de una generación muy especial.Mi marido , que es de Bilbao, tambien iba los domingos desde Bilbao, aunque yo entonces no le conocía. Bueno que me ha encantado recordar un poco de mi juventud. Un saludo

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